Cortar 3/4 cebollas en juliana (a tiras), salpimentarlas y pocharlas con aceite (los franceses usan mantequilla).
Se añade una cucharadita de harina (unos 10gr, pero esto es opcional, yo no suelo poner harina) y removemos un poco (unos 2 minutos). Añadimos 1 vaso de vino blanco (si tienes, claro) y cubrimos de agua. Movemos y dejamos a fuego lento unos 30 minutos o hasta que estén blanditas y vencidas. Si se quiere, se bate la cebolla, si no importa, pues se la deja para masticarla. Yo la bato antes de añadir más agua o caldo, la que se quiera en función de cómo la queramos de espesa. Se deja unos minutitos más para que el agua añadida se integre y se prueba para rectificar de sal y pimienta.
Mientras está la cebolla, se cortan a lo ancho rebanadas de pan de unos 3/4 centímetros, se untan de mantequilla por los dos lados (también se pueden impregnar un poco de ajo) y se hornean un poco (o bien en la tostadora (y le pones la mantequilla luego, al sacarlas).
Se mete en un recipiente de horno con las tostadas flotando, se añade queso rallado, se gratina y ¡A disfrutar!
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